lunes 14 de diciembre de 2009

Entendernos a vergazos



El golpe que le dieran ayer a Silvio Berlusconi no fue producto de la casualidad. Si bien, muchos no desaprovecharían la ocasión para pegarle a un presidente o figura similar de su país, creo que muy pocos nos animaríamos a hacerlo, sobre todo tomando en cuenta la cantidad de seguridad personal que tiene, además de la implicaciones que tendría penalmente perpetrar un magnicidio.

Ya con la mente serena, los medios de comunicación italianos analizaban hoy que el golpe contra Berlusconi no era más que el hecho concreto de la frustración de un pueblo italiano, que poco a poco se siente más desilusionado, especialmente porque su primer ministro se ha visto más envuelto en polémicas que en gobernar.

Creo que no hay presidente que no diga en su discurso inaugural que desea la unidad nacional y que “trabajará por todos”. Ésas son frases hechas y su repetición las ha convertido en cursis. Y pienso en ello con la confrontación que surge ahora en Guatemala por diversos temas, sobre todo por los programas de Cohesión Social, impuestos y presupuestos, y nuestros gobernantes y diputados, lejos de ser figuras de diálogo, consenso y reconciliación, propician la elevación de la ira reprimida en la piel de cada persona.

Hemos visto en el Congreso peleas; se arrojan agua como que si fueran chuchos rabiosos; declaraciones altisonantes, fuertes acusaciones, etc.

Si nuestros gobernantes son así, ¿por qué se sorprenden de los linchamientos? ¿No son motivados por la misma rabia?

Por eso, me gustaría ver a nuestras autoridades ser figuras de reconciliación, y no que nos provoquen darles su buen vergazo de vez en cuando.


martes 8 de diciembre de 2009

El Pibe 10 contra el Diábolo (árbitro: William Boo)


- PRESENTADOR: El Pibe 10, la personificación de la juventud y la niñez argentina, hoy se bate en duelo contra el Diábolo, mefistofélica figura, que inunda de azufre el ambiente, y que, pese a no ser buen luchador, a veces gana. El árbitro del encuentro, es el corrupto William Boo

- EL PÚBLICO: ¡BUUUUUUUU!


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La anciana estaba muy triste. Desde que sufrió el derrame cerebral, su familia la ha hecho sentir como un estorbo. Sobre todo hoy, 7 de diciembre, cuando en la ciudad de Guatemala y otros centros urbanos del país se celebra la Quema del Diablo, ella quería rememorar por última vez su niñez con esta actividad que da inicio a la Navidad.


- HIJO MALAGRADECIDO: ¡Ay, mama! ¡Qué chinga! No ve que ahora dicen que no hay que quemar el diablo.



Ella sólo lo observa. Desde el derrame, no puede hablar. Pero el hijo, aunque desagradecido, siente compasión. Y lleva a la anciana en su silla de ruedas, y toma unos cuantos periódicos y los coloca frente a la casa.


***


-TUCTUQUERO: El turismo empezó a bajar, sobre todo desde que la cianobacteria afectó al que llaman el lago más hermoso del mundo. Desde hace tiempo, Panajachel se había convertido en un caos, porque nadie nos enseñó a explotar nuestro potencial. Todos nos abalanzábamos sobre los turistas, tirábamos el aceite en el lago, pasábamos con los tuctucs sobre la calle peatonal. Por eso, ahora debemos esperar que llegue la época fría, porque según dicen, la cianobacteria prolifera con el calor, y que esperan que con el frío, así dicen, se va a morir. Mientras tanto, no tenemos más que aguantar.

***


- AYUDANTE DE PILOTO: Yo creo que a vos ya te tienen fichado, maje.

- PILOTO: Simón, vos, pero yo ya no puedo seguir así. Así que si vienen, les tengo una sorpresita.



Desde hace casi tres años, pandilleros encontraron su gallina de los huevos de oro al extorsionar a los pilotos del servicio de bus urbano y extraurbano. Si no pagan, los matan.


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- PRESENTADOR: Señor, Boo, por favor, pórtese bien. No ve que lo que hace el Diábolo es ilegal.


Y el Diábolo golpea sin misericordia al Pibe 10.


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- ANCIANA: (para sí misma) ¡Qué desacaro! Que la Quema del Diablo contamina, dicen. Yo tenía un río que era cristalino y tomaba agua de él. Caminaba por una calle llena de árboles, refrescándome en la sombra. Mis montañas eran verdes… Y al Diablo lo quemamos desde hace añales. Contaminación la de las mineras, pero los nagüilones de los ambientalistas ahí sí no dicen nada, porque tienen miedo. Prefieren molestarnos a nosotros.


Sus ojos le brillaban, encendidos por el odio de una vida que ya se le había ido, aunque el fulgor sobre sus pupilas seguramente sólo era el reflejo del fogarón que su hijo malagradecido recién había encendido.


***


- TUCTUQUERO: Y no sólo aguantar que no tenemos dinero, sino que aguantar a este cerote que estaba robando… Ya mero va a venir la policía y va a decir que lo dejemos libre. Seguramente, los policías tienen trato con los ladrones, y los sueltan, y nosotros bien pizados. Pero, no, esta vez no será así.


***


- AYUDANTE DE PILOTO: Pero siempre tené cuidado vos. Ya sabés que podés ser el próximo.


Mientras tanto, el Piloto encendía el autobús y empezaba a avanzar, dispuesto a todo. Manejaba con precaución. Intentaba alargar su vista dos cuadras adelante, para ver si divisaba a su posible victimario. También miraba por su retrovisor, para ver si no lo iban a sorprender por detrás.


- PILOTO: No tengás pena, vas a ver que no me pasa nada. Lo que tenemos que hacer es eliminar a todos esos demonios.


***


- PRESENTADOR: El Pibe 10 reacciona (se oye la algarabía de los niños espectadores). ¡Eso es!, dale duro, Pibe 10.


***


El victimario se había subido varias cuadras atrás, pero se había sentado con los pasajeros. El Piloto no lo conocía, pero estaba pendiente de cualquier persona sospechosa. Varios metros después, el victimario se paró, pero en lugar de irse a la salida, desenfundó su pistola y estaba dispuesto a sorprender por la espalda al Piloto. Una pasajera gritó del susto. Entonces, el Piloto, alertado por el alarido, sacó también su pistola, y sin apuntar bien siquiera, se gastó los seis disparos que tenía. Se quedó inmóvil un momento, y luego reaccionó y se fue corriendo.


- PILOTO: (al ayudante) Si te preguntan por mí, deciles que no sabés qué me hice.


***


- ANCIANA: Y para que este mi hijo desagradecido aprenda a valorarme, hoy por la noche ya no voy a hacer el esfuerzo por vivir, y voy a dejar de respirar, simplemente.


Decía mientras quemaba sus últimos alientos de vida en el fogarón que ya empezaba a extinguirse.


***


- TUCTUQUERO: Y si viene la policía, también los vamos a quemar.


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MÚSICA DE FONDO: Diez, diez, diez, diez, diez, Es el Pibe Diez.

sábado 5 de diciembre de 2009

La quema de nuestros chamucos


La Quema del Diablo, que en Guatemala la celebramos el 7 de diciembre, desde hace algunos años ha tenido algunos "peros" sobre todo por una revisión ambientalista, que observa que con esa tradición se eleva la contaminación.

Seguramente, los grupos ambientalistas tienen razón en que es una actividad contaminante. Sin embargo, ante el arraigo que tiene la tradición -sobre todo porque marca el inicio de la temporada navideña- han propuesto otras opciones, como quebrar una piñata en forma de diablo, hacer una fogata con linternas o reciclar el material que se usaría para quemar.

Para el caso viene siendo lo mismo, porque esta tradición esconde un objetivo profundo que es muy necesario para la psique humana. La Quema del Diablo en nuestro país tiene raíces religiosas católicas. Se lleva a cabo un día antes de la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, la fiesta sacra que da inicio a la temporada navideña.

Según algunos, la Quema del Diablo sirve para "iluminar" las vísperas de la fiesta de la Concepción, y otros consideran que, más bien, su objetivo es "limpiar" la casa de lo malo, que es simbolizado a través de la basura.

Sin embargo, esta fiesta católica guatemalteca tiene su parangón en otras culturas y religiones. Por ejemplo, en las culturas nórdicas, con raíces vikingas, realizan una actividad parecida (aunque no en la misma fecha); la comunidad construye una barca ligera y en ella disponen todas las cosas que se quieren "dejar atrás". Luego, se prende fuego y se lanza a alta mar.

Las honras fúnebres en las culturas orientales, por ejemplo, consisten en construir pequeños barquitos con el retrato del fallecido, y, tras prenderle fuego, se pone sobre el río a navegar corriente abajo.

En esencia, estas tradiciones tienen en común la necesidad del ser humano de hacer una revisión de lo malo (o lo que le hace daño, o lo que quiere olvidar) antes de iniciar un nuevo ciclo. Para la Iglesia Católica, el adviento y la Navidad es el inicio de su ciclo, aunque éste no coincida con el inicio del calendario gregoriano.

La purificación previa a iniciar un nuevo ciclo es de vital importancia, filosóficamente hablando, ya que la eliminación de lo malo permitiría que cosas buenas ocupen ese espacio, y así se renueva también la vida.

En Guatemala, actualmente, atravesamos por un ciclo en que cohabitan en nuestra sociedad muchas cosas o personas malas. El narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción, los delitos de cuello blanco, feminicidios, contaminación, calentamiento global y un largo etcétera de delitos de alto impacto, de los cuales sería bueno hacer una revisión, y si es posible meterlos en esa piñata con figura de diablo (o en un barco vikingo) y quemarlos. Pero en la realidad no es fácil.

Yo sé que muchos habrán pensado que la piñata en forma de diablo, en realidad debería tener forma de algún político específico; de hecho, hay algunos hábiles piñateros que lo hacen.

Pero, haciendo eco de las recomendaciones de los ambientalistas de no quemar fantoches ni basura (y eso incluye a nuestros más polémicos políticos), sí considero que no es necesaria la contaminación, pero la revisión esencial de lo malo de nuestro país sí sería un enorme paso para empezar un nuevo ciclo.

Ahora que la mayoría de "nuestras" autoridades se van a un "merecido" descanso tras "trabajar" por nosotros, ¡ojalá! que también le entren a este tipo de reflexión, y de a poco empecemos a eliminar cosas malas. Quizá sea una ingenua esperanza, pero no hay que perder la fe de que, algún día, podamos eliminar a nuestros chamucos.

lunes 30 de noviembre de 2009

¿Qué hay detrás del arte emergente?

En febrero y marzo del presente año, una exposición que se extendió por tres espacios diferentes, abrieron las puertas para ofrecer una muestra de arte emergente. Así, Morfo se constituyó en una de las pocas oportunidades para mostrar algo diferente del quehacer del arte visual del país, que difiere mucho a las exposiciones y muestras que se ofrecen en galerías comerciales y muestras itinerantes (y casi inexistentes) en los museos del país.

La exposición fue organizada en conjunto por el Ministerio de Cultura y Deportes, a través del Departamento de Apoyo a la Creatividad (CREA), la UNESCO, la Embajada de México y la Alianza Francesa. Recientemente, salió a luz el catálogo de exposición, en donde se ofrecieron decenas de las obras expuestas.

La curaduría de la exposición estuvo a cargo de Gerardo Estrada Rodríguez (Museo de Bellas Artes, México), Hilda Trujillo (Museo Frida Kalho, México), Claude Belanger (Manifestation Internationale D’art de Québec, Canadá) y Gerard Saurin (Alianza Francesa de Guatemala), además de los curadores nacionales Javier Payeras, Lucrecia Cofiño de Prera, Jorge de León y Benvenuto Chavajay.

Según el catálogo, las obras fueron seleccionadas merecieron esta elección por su calidad técnica y estética, así como por la originalidad, tanto temática como de recursos técnicos, además de tener una significancia dentro del contexto actual de Guatemala.


Sin título de Benvenuto Chavajay (San Pedro La Laguna, Sololá, 1978)

Un crucifijo iluminado por un débil reflector es el centro de atención en esta imagen. El contraste entre la oscuridad predominante y lo iluminado hace que el espectador se centre sobre la imagen central. A pesar de que la oscuridad ocupa casi el 90 por ciento de la imagen, el autor es hábil para hacer centra la atención el crucifijo. ¿Será este efecto parte del mensaje? Juzgue usted.

Mi pueblo de Manuel Chavajay (San Pedro La Laguna, Sololá, 1984)

Esta muestra consiste en varios lentes oscuros, sobre los cuales se han pintado paisajes del pueblo del autor. Según la descripción que ofreció el autor, “Ver la vida atrás de mis lentes, el lago, las montañas, las calles, casas, y las sombras del sol que se distorsionan en el reflejo de mis lentes y con esto nace la idea de pintar sobre los lentes.” Sin embargo, esto es como querer ver sobre la propia retina, efecto imposible, a menos de que se utilice un espejo. Y, en realidad, esta es la visión sobre un espejo, que no por ello debe olvidarse que este artefacto es una ayuda externa y no es la propia visión. Ésta es la visión, no de un habitante del lugar, sino que, obviamente, intenta reflejar la visión del visitante, del turista, del extranjero. Pero, analizando bien, ésta es la visión del lugareño que hace de su pueblo a través de los lentes que simboliza al turista.

La chaloupe de Francis O’Shaughnessy (Montreal, Quebec).

El autor presentó varias imágenes, de las cuales se eligió ésta. Según la descripción del autor, “mi trabajo cuestiona varias facetas románticas del asombro y estupefacción en distintos ambientes estéticos”. La tranquilidad de los semblantes se fusiona con la paz del ambiente y la simbología del lago. A pesar de no mostrar emoción, sí es perceptible, como describe el autor, es deseo de volver a sorprenderse por la realidad. El traje negro de los personajes simboliza lo cerrado de su psique, quizá saturados de emociones, a tal punto de que necesitan reinventarse. Las saturaciones de los tonos cálidos, sobre todo el rojo, es un efecto visual para hacer más evidente y dar más expresión a los rostros casi pálidos. Un ligero desenfoque del primer plano ayuda a despersonalizar la escena, la cual, si bien se observa, parece reflejar el momento previo a desembarcar, lo cual representa que se llegó a un lugar. ¿A dónde? Quizá ni ellos lo sepan.


Matilda… de Martín Díaz (Xelajú, 1986)

El cuadro viene acompañado de un texto-poema, el cual hace que se adquiera otra significación. Sin embargo, voy a referirme únicamente a lo que refleja la obra (porque si el autor necesita de palabras para explicar su obra, entonces, ¿dónde queda el metalenguaje pictórico?) Las llagas de las manos y el corazón con espinas son simbolismos cristianismo, específicamente de Jesucristo, lo cual se refuerza por el aura que sustituye a la corona de la figura del príncipe de la baraja, base sobre la cual realiza su parodia. Una traslación, como si fuera la tripa de una película de cine, que empieza a desplazarse, sirve como el motivo de la angustia del personaje con dos cabezas, que empieza a ver cómo la cabeza inferior se convierte, ahora, en la superior. El predominio de las figuras de círculos en la vestimenta del príncipe-redentor, refuerza la idea de recursividad de la figura de la baraja. Según la descripción del autor, esta doble figura representa “perspectivas con ojo de pez desde el centro de las situaciones, plasmadas como si fueran cartas de póker.



Arte sufijo… de Autrey Houben (Guatemala, 1977)

Según la autora, éste es un “estudio de elementos orgánicos vivos transformados desde la idea y utilizados como objetos decorativos, de uso cotidiano y piezas de arte”. La propuesta consiste en romper el espacio dominado supuestamente por la arena-aserrín; sin embargo, si se observa bien, en realidad se trata de un gran jardín, el cual fue rellenado por esta arena-aserrín, y luego se rescata, en su centro, a través de madera y piedras. Es decir, no es la decoración de un elemento sin vida, sino es el rescate de la vida en medio de elementos que se sobreponen. Un diamante, que domina la parte superior del elemento principal verde, contiene el jardín original, pero en los otros cuadros, la vegetación se observa más agreste, efecto logrado por la inclusión de plantas espinosas y puntiagudas, la cual simboliza la defensa a ultranza de la vida. Los tomates sólo sirven de contraste por su color rojo. En sí misma, la obra es original, ya que utiliza elementos no tradicionales del arte decorativo.


Línea recta. Línea orgánica de David Pérez Karmadavis (Santo Domingo, República Dominicana, 1976)

Según la descripción del autor, “la línea recta y la línea orgánica: ambas líneas sirven para diferenciar espacios según su connotación. En donde las personas deben seguir una formación adecuada para la necesidad. Las formaciones de espera (filas) están organizadas según el nivel social y la locación de un espacio; sea exterior o interior”. En sí, una propuesta poco ambiciosa, si se compara con otras en que se convocan a miles de personas, incluso en situaciones poco usuales, como desnudas o pintadas de pies a cabeza. El concepto evidencia a personas que supieron ejercer bien la postura solicitada, es decir, la de la espera, y el artista que logró una buena ubicación para capturar toda la imagen. Lo interesante de la propuesta (además de utilizar a las personas como materia prima) es observar que la fila, de espera, no tiene un objetivo, como una taquilla o una ventanilla de atención al público. Sin embargo, se espera, se hace cola sin saber ni por qué. ¿Esperarán a Godot? La incomunicación es evidente. Nadie se habla. Algunos pocos intentan voltear a ver. La mayoría tiene frío, pero nadie se abraza. La solidaridad sólo sirve para formarse según la conveniencia de saber quién.


Atracción de María Catalina Acero (Bogotá, Colombia, 1984)

De acuerdo con la descripción, “ésta es una instalación en la que muestra la relación que existe entre el arte y la ciencia, puedo decir que lo que tienen en común es la magia, como forma de la apropiación de la realidad”. La imagen, ciertamente, es contrastante, ya que la suavidad de la mano enguatada en lana pareciera ajena a los ganchos sandinos, que más que parecer atraídos por la magia, representan una imagen contraria, es decir, hiriente a la suavidad de la primera figura. Sin embargo, la escena no representa dolor, al contrario, como dice la artista, el vínculo es la magia.


Ausencia de Marco Tulio Roquel (San Juan Comalapa, Chimaltenango, 1981)

Según el autor “descomposición, desintegración, desequilibrio, separación y ruptura del núcleo familiar y social en un espacio establecido a partir de códigos y valores de respeto, convivencia y armonía. Como resultado y producto de nuestro entorno social de marginalización y la presión que lo económico ejerce sobre la existencia humana. Una búsqueda o reflexión de las consecuencias de una línea limítrofe”. Una buena propuesta que parodia los símbolos habituales para representar las diferencias entre lo masculino y lo femenino. En la propuesta, se localiza la versión globalizada y se impregna de características propias. Con mucha ironía, el autor utiliza baños portátiles, cuyo producto del interior no es más que los desechos de las necesidades humanas. Es de hacer notar, también, que las figuras del hombre y la mujer con la niña, se dan las espaldas. También, que estas figuras representan los roles habituales dentro de una cultura machista: la mujer criando, y el hombre con un morral, listo para emprender el viaje, como un Ulises moderno.

sábado 28 de noviembre de 2009

¿Y la cantante calva?



A pesar de que este mundo se vuelve más globalizado, y que el inglés (aunque sea a nivel técnico) se ha vuelto comprensible en casi cualquier punto urbano del globo terráqueo, la Humanidad aún no se salva del problema de la incomunicación, y seguimos sintiéndonos solos sin poder expresar nuestros sentimientos para que alguien los comprenda.


La escena puede ocurrir en un autoservicio de cualquier “restaurante” que no ofrece calidad, sino rapidez.


- Por favor, ¿podría decirme qué oferta tiene hoy? –pregunta el automovilista, ante una bocina sin rostro humano.

- Espere un momento –responde la bocina; 48 segundos después está lista (la bocina) para responder –por el momento sólo le ofrezco el menú del día a 25.

- ¿No estaba a 20? –pregunta con una mezcla de ilusión y sentimiento de engaño (el aviso comercial le había informado que valía eso y no 25).

- No, esa promoción ya no la tenemos… fue el mes pasado –responde la bocina, sin ninguna empatía.

- Y, ¿cuál es el menú de hoy? –pregunta el consumidor.

- Hoy, martes, está de oferta el menú de pollo.

- ¿No podría ofrecerme el del jueves, el de costillas…?

- No, ésas son el jueves. Hoy es martes –responde sin emoción.

- Bueno, deme el pollo de todos modos.

- ¿Agrandado? Sólo cuesta 2 más.

- Mhhhh…, bueno, está bien –responde sin mucho convencimiento.

- ¿Algo más a su orden? ¿Algún pastelito o bebida para acompañar?

- Mhhhh, no, muchas gracias.

- Está bien, entonces son 30, pase a vent…

- ¿Tiene desayunos todavía? –pregunta el consumidor automovilista cortando a la bocina.

- Ya no tenemos, dejamos de servirlos a las 11 de la mañana, y son las 11:20 –justifica la no existencia de desayunos, sólo 20 minutos después de haber despachado el último paquete frío, preparado, indistintamente, una noche antes.

- Entonces, solamente.

- Pase a ventanilla…


El consumidor con ruedas avanza.


- Buenos días, ¿en qué puedo servirle? –pregunta la voz ahora con rostro que se visualiza en la ventanilla.

- Señorita, ya había pedido, era un menú…

- Disculpe, no es a usted –interrumpe al cliente (que no por ello tiene la razón), señalando el aparato comunicador, haciéndole entender que está hablando con otro cliente, por la bocina despersonalizada. Tras 3:38 minutos, la señorita está lista para atender de nuevo a su cliente frente a ella.

- Me pidió el menú de camarones, agrandado, ¿verdad?

- No, le pedí el de pollo, normal, el de 20 –responde un poco molesto, ya que se da cuenta de que no obtuvo lo que pidió.

- Ése le cuesta 25, ¿algo más a su orden? –reitera la señorita.

- ¿Desayunos no tiene, verdad? –insiste.

- Mhhhh, déjeme ver… ARTURO, ARTURO, ¿TODAVÍA TENEMOS DESAYUNOS? Fíjese que no. Disculpe. ¿Una bebida para acompañar?

- Mhhhh, ¿tiene té frío?

- Sí, pero le tarda cuatro minutos, ¿está bien?

- Entonces deme un café mejor.

- 35 por todo. ¿Tiene NIT o es consumidor final?

- Mejor no me dé factura.


A pesar de que ésta refleja una escena cotidiana, y que se reitera infinidad de veces en cualquier ciudad urbana del mundo, podemos ver que bien podría ser una parte de una obra del llamado teatro del absurdo, o, para ser específicos, de La cantante calva, la obra maestra de Eugene Ionesco, quien esta semana habría cumplido los cien años de vida (si es que estuviese vivo).



La cantante calva, estrenada en 1950, la obra fundacional del Teatro del absurdo, en la que Ionesco, junto a otros autores, como Samuel Beckett, se dan cuenta de que la Humanidad está sufriendo por trampas hechas por sí misma, como la incomunicación o las falsas esperanzas.


Ionesco, que el jueves pasado habría cumplido cien años, supo explicar mejor que nadie cómo sufría la sociedad (sobre todo la del primer mundo), especialmente en la posguerra. Supo comprender que pasamos por la vida sin lograr comprendernos, y que nuestro mundo interior no podrá ser comprendido.


La idea le surge cuando Ionesco (rumano de nacimiento, francés por filiación) intentó aprender inglés. De ahí pudo observar algunos de los problemas de la incomunicación.


Leer la obra pudiera ser un proceso extraño, quizá incomprensible. Sin embargo, presenciarla en el acto, y observar los gestos de los buenos actores, es una de las experiencias más ricas que puede ofrecer las tablas.


La trama trata sobre nada. Una pareja, al principio, habla sobre cualquier cosa, enfrascándose en juegos del lenguaje. Posteriormente, se suma otra pareja, una criada y hasta un bombero, quien recuerda a la cantante calva, preguntando por ella, sin que ésta tenga relación con lo que les preocupa.


Al final, todos terminarán dando vueltas por el escenario, pronunciando textos descontextualizados, sin relación uno con otro, y poco a poco una fuerza, como un remolino, los atrae para sí, sin que tengan escapatoria.


Antes, hubo otros intentos de mostrar lo absurdo de nuestra existencia, como Alfred Jarry, que propuso a Ubú Rey como el personaje típico que se preocupa por sí mismo, sin importar lo demás. También, Miguel Mihura, dramaturgo español, había propuesto Tres sombreros de copa, que también raya en los diálogos y situaciones absurdas, pero que por ser incomprendido en su época, su obra termina estrenándose posteriormente a las obras de Ionesco y Beckett, a pesar de que la escribió 20 años antes que éstos.


Pero el objetivo de este artículo es celebrar a Ionesco, considerado el padre del Teatro del absurdo, la obra que revolucionó el teatro mundial. A pesar de que su propuesta tiene casi 60 años, aún tiene mucha vigencia, porque el problema de la incomunicación sigue siendo una constante, sino es que peor ahora que hace medio siglo. De vez en cuando, alguna compañía se arma de valor y de mucho talento para representarla por Latinoamérica. Si tiene esa suerte, vaya a verla… será una experiencia que le tocará la vida.



martes 24 de noviembre de 2009

Parodiando (yuxtaponiéndome) a Borges


Hay quien asegura -y no deja de tener razón- que yo soy trabajador de Diario La Hora, en Guatemala, y que por ello se me achaca -y se esperan- muchas cosas. Y todo por culpa de un insufrible homónimo.

Al otro, a Mario Cordero, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por la ciudad de Guatemala y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar los detalles art deco del Centro; tengo una hija, pero eso no dice todo de mí; de Mario Cordero tengo noticias por el correo electrónico y veo su nombre en el consejo editorial de Diario La Hora o en “revistas” Web que prestan sus artículos. Me gustan los gatos, los deportes, los libros viejos, las palabras en tz’utuj’il, el café y los poemas de Vallejo; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un periodista. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Mario Cordero pueda tramar su literatura y sus reportajes y esos textos me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear, magnificar y de hacerse creer el importante. Alonso Quijano, al ser confundido con don Quijote, tuvo que rectificar en su primer retorno: “Yo sé quién soy”. Yo he de quedar en Mario Cordero, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus textos que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de mi guitarra. Hace años yo traté de librarme de él, y quise que los demás ya no me vieran en él, y pasé de los textos lúdicos a los serios, para que ya no se burlaran de mí (o de él), y pensaran que lo que a mí me gusta ni por asomo le gusta a él; pero esos juegos son de Mario Cordero ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.


No sé cuál de los dos escribe este post.




Foto: Triple autorretrato, Norman Rockwell

viernes 20 de noviembre de 2009

Grito profundo de protesta




"¡Esa mano tiene estuche!"

Escuchado de la boca de un guatemalteco, en las calles de Dublín.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Dejémonos de tabúes, mojigatos

A María Lourdes, que tardó en venir, pero ya vino


De algo sí esto seguro: es que tanto la Iglesia, como el Magisterio y la Familia, podrían ejercer una función (buena o mala) para la educación sexual. He leído argumentos en contra de que estas instituciones no deberían ejercer esta enseñanza, ya que ha habido casos de abusos sexuales tanto de maestros, sacerdotes y padres de familia. Claro, se dan casos.

LASTIMOSAMENTE, HACE MÁS RUIDO UN ÁRBOL QUE CAE QUE UN BOSQUE QUE CRECE.

Yo no creo que la educación sexual deba ser una papa caliente para lanzar hacia otro lado por no querer asumir la responsabilidad, pero que, al mismo tiempo, no nos gusta que el otro tenga esa potestad.


La Iglesia, sobre todo la Católica, se ha pronunciado a favor de la educación sexual, pero no de los métodos anticonceptivos. Guatemala, para quien no lo sepa, es un paraíso para la experimentación en métodos anticonceptivos. Si no, que lo digan las mujeres que han sido hospitalizadas de emergencia por reacciones adversas.


Yo no estoy en contra de la planificación sexual; al contrario, a como van las cosas, no se puede vivir sin planificar. Sin embargo, me da tristeza que haya parejas que optan por no tener hijos… pero ésa es una opción respetable, si se quiere.


PERO ME DA MÁS TRISTEZA VER A PAREJAS QUE, A PESAR DE QUE INTENTAN, NO PUEDEN TENER HIJOS.

Sé, por ejemplo, de una pareja muy creyente y simpatizante del Opus Dei, que la única forma de haber podido tener hijos propios era por inseminación in vitro, pero este método está estigmatizado por el sector más conservador de la Iglesia Católica, por lo que optaron por adoptar, tragándose muchas lágrimas y buena parte de su orgullo.

A PESAR DE ELLO, ME PARECE QUE SON FELICES.

¿Y no es la felicidad el medio y el fin del Estado, la familia y la religión? Si se pregunta así tan de frente, creo que todos dirían que sí. El problema es que nos enfrascamos en discusiones sobre cómo alcanzarlo o sobre qué es lo inmoral, y ponemos fuera de foco al ser humano, objeto de todas las instituciones.


La sexualidad -dejémonos de rodeos, mojigatos- es aún un tabú entre nosotros, y nuestras prácticas aún son a puerta cerrada, a luz apagada y boca cerrada, porque las instituciones nos han hecho creer en la “suciedad” de estos actos. Buena parte de nuestros problemas personales se deben a conflictos internos en torno a nuestra insatisfacción sexual, parafraseando a Freud, que, aunque ampliamente refutado, no deja de tener razón.


Una educación sexual científica y que, sobre todo, no vaya buscando favorecer otro tipo de intereses (ya sea políticos, empresariales farmacéuticos o religiosos) es primordial en nuestro país que proyecta su insatisfacción sexual en los conflictos de poder.


Sólo de esa forma, las relaciones sexual serán vistas como la caricia plena del amor erótico, el cual conduce, tarde o temprano, al ágape, es decir, a una buena convivencia. Sólo visto de esa forma, y con la formación necesaria, hombre y mujeres (sin poner límites en preferencias sexuales) podrán decidir cuándo y en dónde disfrutar (o no) de su sexualidad, y no a la fuerza, a escondidas o avergonzados por no sé qué impedimentos morales, políticos o académicos.


Y SI LA PAREJA QUIERE, NACERÁ UN BEBÉ DE ESA RELACIÓN, PARA QUE ESE FRUTO DEL PLACER SEXUAL VENGA A ESTE MUNDO CON MAYOR LIBERTAD Y MAYOR EDUCACIÓN.